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Auto Interlocutorio de Corte Suprema de Justicia - Sala de Casación Penal nº 54457 de 9 de Diciembre de 2019

Fecha de Resolución: 9 de Diciembre de 2019
Emisor:Sala de Casación Penal
Número de Proceso:54457
Número de Providencia:AP5302 2019
Sentido del Fallo:INADMITE
Historial del Caso:Resuelve recurso contra sentencia de Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cundinamarca, Sala Penal, de 15 de Noviembre de 2017
RESUMEN

Procedencia: Tribunal Superior Sala Penal de Cundinamarca
Delitos: Lesiones personales
Tema: PROVIDENCIA EN PROCESO DE ANÁLISIS POR LA RELATORÍA / DOCUMENTO DISPONIBLE - Puede ser descargado

 
ÍNDICE
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Jaime Humberto Moreno Acero

Magistrado Ponente

AP5302–2019

Radicación n.° 54457

(Aprobado Acta n.º 327)

Bogotá, D.C., nueve (9) de diciembre de dos mil diecinueve (2019).

VISTOS

La Corte examina los presupuestos lógicos y de adecuada argumentación de la demanda de casación presentada por el defensor de A.Y.C.L., contra la sentencia de agosto 28 de 2018, mediante la cual la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cundinamarca, confirmó la emitida el 15 de noviembre de 2017 por el Juzgado Segundo Penal Municipal con Funciones de Conocimiento de Facatativá, que la condenó como autora del punible de lesiones personales dolosas.

HECHOS

El 4 de diciembre de 2011, aproximadamente a las 09:30 p.m., en una fiesta que se celebraba en la carrera 15 n.° 6–46 de Facatativá (Cundinamarca), casa de habitación de A.Y.C.L., se presentó una riña entre esta y H.R.S., última que resultó lesionada, determinándose por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, incapacidad de 8 días y como secuela, deformidad física que afecta el rostro de carácter permanente.

  1. ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE

    El 18 de mayo de 2016, ante el Juzgado Primero Penal Municipal con Función de Control de Garantías de esa ciudad[1], en contra de C.L. se adelantó audiencia preliminar de formulación de imputación por el delito de lesiones personales dolosas (artículos 111, 112 inciso primero y 113 inciso segundo del Código Penal), cargo que no aceptó. No hubo solicitud de imposición de medida de aseguramiento.

    La etapa de juzgamiento correspondió al Juzgado Segundo Penal Municipal con Funciones de Conocimiento de Facatativá, despacho que el 8 de septiembre siguiente agotó la formulación de acusación[2] por la advertida conducta, y el 12 de diciembre de igual anualidad, lo correspondiente a la audiencia preparatoria[3].

    Por su parte, el juicio oral se desarrolló en sesiones del 9 de febrero[4], 17 de mayo[5], 29 de junio[6], 27 de septiembre[7] y 19 de octubre de 2017[8], última fecha en la que el sentenciador profirió sentido de fallo condenatorio.

    La lectura de la decisión se produjo el 15 de noviembre de ese año[9], y en ella[10] se condenó a A.Y.C.L., como autora de la ilicitud de lesiones personales dolosas, imponiéndole penas de 42,6 meses de prisión e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas por el mismo lapso, y multa de 46,1 salarios mínimos legales mensuales vigentes. Se concedió el subrogado de la suspensión de la ejecución de la pena.

    Apelada por la defensa, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cundinamarca desató la alzada a través de fallo de fecha 28 de agosto de 2018[11], en el sentido de confirmar íntegramente la señalada condena, providencia que es recurrida en casación por aquel profesional del derecho.

  2. LA DEMANDA

    Después de identificar a los sujetos procesales, junto con la sentencia materia de impugnación, y de resumir los hechos objeto del encuadernamiento y la actuación llevada a cabo en las instancias ordinarias del trámite, el togado de la defensa acude a esta sede e invoca tres cargos, todos al amparo de la causal tercera de casación, esto es, violación indirecta de la ley sustancial, en la modalidad de error de hecho.

    Primer cargo. Falso juicio de identidad por cercenamiento

    Explica el censor que el debate se circunscribe a establecer si, para el 4 de diciembre de 2011, A.Y.C.L. tenía la capacidad física de agredir a otra persona; para ello, acusa al Tribunal de cercenar algunos testimonios (tanto de cargo, como de descargo) que, en su concepto, permiten verificar que la afectada no dijo la verdad, pues, la implicada se encontraba en un estado de salud en el que le era imposible involucrarse en un altercado de la naturaleza investigada.

    En desarrollo del reproche, transcribe lo dicho por H.R.S. en el interrogatorio cruzado en la vista pública y señala algunos apartes (más adelante se retomarán), presuntamente suprimidos, de lo cual dedujo que la perjudicada hizo afirmaciones ajenas a la realidad, brindó respuestas evasivas, titubeantes e incoherentes, en las que se contradijo con las primeras versiones que rindió ante las autoridades, «lo que resta bastante credibilidad a su testimonio».

    Posteriormente, se refiere a la declaración de A.L.C.R., en la que esta asegura no haber observado a C.L., agredir a su entonces pareja sentimental R.S., expresión presuntamente cercenada por el ad quem.

    En seguida, alude a que E.Y.G.C., mencionó que «Y. no podía tomar porque la habían operado, porque estaba muy enferma», circunstancia enunciada pero no «tenid[a] en cuenta ni valorad[a] bajo la mira de la sana crítica, ni por el juzgado ni por el Tribunal».

    Luego, informa que en el testimonio de E.R.C.C., las sentencias omitieron valorar que este mencionó no haber visto lesionada a H., razón por la que asevera que ello se produjo en otro momento, «testimonio que al ser valorado en su integridad, hubiera permitido igualmente generar duda, y la sentencia hubiera sido de carácter absolutorio en aplicación del principio in dubio pro reo».

    Finalmente, centra la atención en lo atestiguado por R.A.J.E., médico tratante de la enjuiciada, de quien explica se cercenó el apartado en el que indica que aquella, para la fecha de los hechos, no podía realizar movimientos tales como saltar, alzar objetos pesados o correr, «lo que evidentemente demuestra que A.Y.C. LEÓN estaba en imposibilidad física de participar en una riña, dar patadas, puños y botellazos porque como lo dijo el galeno, debía permanecer en reposo absoluto».

    En punto de trascendencia del error enunciado, comenta que si el Tribunal hubiera «valorado de manera íntegra los testimonios antes transcritos, las conclusiones a que hubiese arribado era que H.R.S. no estaba diciendo la verdad, y que A.Y.C.L., por sus condiciones de salud, no podía cometer la conducta a ella imputada», razón para considerar que la sentencia debió ser absolutoria.

    Segundo cargo. Falso raciocinio

    Reprocha el recurrente que los jueces de instancia cimentaran la condena en las versiones de la perjudicada y de su pareja A.L.C.R., «dándoles total credibilidad y valor probatorio a pesar de las inconsistencias, y contrario a esto, cercenando y desdibujando las declaraciones de los testigos de la defensa, testimonios que no se valoraron ni se analizaron con el mismo rasero».

    Retoma la testimonial referida en el cargo anterior, en su sentir, cercenada, que resta credibilidad al dicho de la víctima y forja la duda, que ha debido resolverse en favor de A.Y.C.L..

    De ello, reflexionó que los falladores vulneraron «las reglas de la sana cr[í]tica, y el sentido común… al valorar de manera no integral el testimonio de la víctima» pues, si «hubieren analizado bajo los postulados de la sana cr[í]tica como medio de valoración» las declaraciones de H.R.S., A.L.C.R., E.Y.G.C., E.R.C.C. y R.A.J.E., habrían «arribado a la conclusión que en el presente caso, la víctima no dijo la verdad, los testigos afirmaron que cuando sacaron de la fiesta a H.R.S. esta no presentaba lesión alguna en su rostro, y debido a su estado de salud, la acusada le era imposible atacar a alguien de la manera como se le acusó, y por tanto el fallo ser[í]a absolutorio por duda».

    Tercer cargo. Falso raciocinio

    Por idéntica senda, en esta censura el demandante anuncia acudir a las reglas de la experiencia, a fin de controvertir las presuntamente creadas por los falladores singular y plural.

    Luego de aludir a lo sentenciado por el Tribunal y citar apartes de la providencia de condena, concluye que aquel:

    [c]reó una regla atinente a que la procesada pese a estar en un estado de salud delicado, con sangrado frecuente, con hospitalizaciones constantes, cirugías y a que el galeno JIM[É]NEZ ESCALANTE afirmó que debía permanecer en reposo absoluto, porque es una patología muy dolorosa, podía golpear, jalonear, dar patadas y puños a la víctima, situación que contrar[í]a los postulados de la sana cr[í]tica referente a las máximas de la experiencia, ya que la misma no se convierte en una generalidad, siendo trascendente el yerro, puesto que bajo el estado de salud en el que se encontraba mi representada, era imposible que realizara los actos violentos que se le imputaron, por lo que la regla creada por los falladores no es admisible en el sentido que bajo ese estado de salud es imposible realizar actos de violencia como los enrostrados.

    De lo anterior, concluye que, por lo menos, existe duda a favor de su prohijada; por ende, depreca casar la sentencia impugnada y, en consecuencia, absolver a A.Y.C.L. de la ilicitud...

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